RUTA DEL VIADUCTO DE MARTÍN GIL O DE CABRILES

- A pié y en bicicleta
- Distancia aprox.: 12 Km. ida y vuelta.
- Duración aprox. (a pié): 3H. 20 Min.
- Arquitectura popular: Viviendas, vallados de piedra. Viaducto.
- Vista panorámica
- Actividades deportivas: Pesca, deportes acuáticos.
Como su propio nombre indica, Palacios del Pan se encuentra en plena Tierra del Pan, al pie de una de las colas del Esla, a 17 kilómetros de la capital zamorana. Para llegar no tendremos más que partir de ésta por la carretera de la Hiniesta
RECORRIDO
Cerca del caudaloso Esla, se encuentra la pequeña localidad de Palacios del Pan, que lleva en su nombre impreso el distintivo de una tierra dedicada desde siempre al cultivo de cereal. Antiguamente con el favor de este gran río, se molía el grano en aceñas y molinos, para obtener la preciada harina con la que amasar el pan, quedando en la actualidad muchas de ellas cubiertas por el embalse. En Palacios alternan viviendas de moderna construcción con otras tradicionales de piedra pizarra y madera, materiales obtenidos de la naturaleza, que darán un encanto especial a nuestro paseo. Todavía en las afueras del casco urbano podremos encontrar pequeñas huertas familiares rodeadas de las típicas cercas de planchas hincadas de pizarra o de canto rodado.
Si tenéis ocasión os invitamos a asistir, el primer fin de semana de octubre sus habitantes celebran la fiesta del Ofertorio, en honor a la Virgen del Rosario, a la que se hacen distintas ofrendas en acción de gracias por la cosecha recogida, que luego serán subastadas entre los asistentes.
Partiremos hacia el viaducto de Martín Gil, por el primer camino que sale hacia la derecha según entramos en el pueblo viniendo de Zamora. En las lindes de las huertas crecen zarzas y rosales silvestres, donde revolotean gorriones, el llamativo petirrojo, el pardillo y otras aves.
Pasamos unos corrales donde se guardan los rebaños de ovejas churras, dedicadas a la producción de su sabrosa carne y de leche para la elaboración de quesos. A unos 250 metros llegaremos a un desvío, donde continuaremos por la derecha dejando atrás las últimas construcciones entre las que podremos ver algún que otro palomar.
Nos dirigimos ahora hacia una dehesa cultivada, forma tradicional de explotación agraria que permite el crecimiento de encinas, quejigos y algún que otro roble rebollo o melojo. Entre otros beneficios el arbolado proporciona refugio y alimento para una variada fauna, contribuye a disminuir la pérdida de suelo y hace más atractivo el paisaje.
También se ven algunos restos de los chopos que antiguamente abrigaban a los numerosos regatos y arroyos que iban a morir al Esla. Al llegar a un desvío junto a la laguna del Torreón, continuaremos por el camino que sale a la derecha. A medida que nos vamos acercando al embalse el arbolado se va haciendo más denso y si levantamos la vista podremos contemplar la silueta de milanos, ratoneros, cernícalos y otras rapaces muy abundantes en esta parte del recorrido. Pronto se verá a lo lejos el viaducto de Martín Gil.
Al llegar a la altura del ferrocarril continuamos por el camino que discurre paralelo a su trazado hacia la izquierda.
En las lindes del camino hay zarzas, rosales y juncos que nacen en un pequeño regato y a nuestra derecha predomina el monte de jaras y encinas.
Poco a poco el terreno pizarroso se va haciendo más escarpado y el arroyo desembocará en una de las colas del embalse del Esla.
El principal afluente del Duero en la provincia es el río Esla, antiguamente denominado Estula. Nace en el término de Uria (León), desembocando en el Duero a 15 Km. de la frontera portuguesa después de recorrer 275 Km., convertido ya en embalse. El embalse de Ricobayo, iniciado en 1929 y culminado en 1960, anega una superficie de 5.855 Has. Es uno de los más grandes y primeros en construirse del país. El río , en esta zona, separa la Tierra del Pan, de la Tierra de Alba
Enseguida llegaremos al Viaducto. Esta obra de ingeniería por donde pasa la línea de ferrocarril Zamora-Orense, fue pionera en el mundo, por las dimensiones y características, de su arco de cemento, allá por 1931, fecha en la que se construyó. Para salvar los 316 metros que existen de orilla a orilla se gastaron 165.000 pesetas, de las de entonces. Desde el puente, eso si con precaución, ya que, aunque no con mucha frecuencia, siguen pasando trenes, nos haremos una idea de como las grajillas que sobrevuelan los cantiles, y los cormoranes que en invierno hacen incursiones hacia el interior, ven el río Esla.
Si somos aficionados a la pesca o al piragüismo, no debemos olvidar los respectivos aparejos pues este es un lugar ideal para pescar, lucios, Black-bass, carpas, bogas y barbos, y para practicar el remo, actividad para la que contamos cerca de Palacios con el club náutico "Esla", donde además podremos alquilar tablas de vela. Y si el embalse está alto y la temperatura acompaña podremos disfrutar de un agradable baño.
La vuelta la hacemos volviendo por el mismo camino pero esta vez nos salimos en el primer desvío a la derecha para salir más adelante a otro que nos conducirá a la primera mitad del recorrido y desde allí al pueblo.